Ritual sagrado de los pies femeninos

Los pies de la mujer son la conexión natural entre ella (la diosa) y la madre Tierra. Antes de la aparición del calzado, las mujeres tomaban la energía a través de sus pies mientras caminaban y notaban como la fuerza de la naturaleza penetraba a través de las plantas de sus pies femeninos. Por lo tanto, para todos los hombres, es un honor masajear con paciencia y dedicación los pies de las mujeres, pues saben que ese masaje situará a la fémina en un estado de relajación propicio para facilitar la conexión entre ella y la diosa Venus . Cuando una mujer disfruta de un buen masaje de pies, sin ser plenamente consciente de ello, está fortaleciendo la comunicación espiritual con la diosa suprema, ya que las conexiones energéticas femeninas situadas en las plantas podales se abren y relajan mostrándose receptivas a la energía divina.

Es por todo ello que las mujeres obligan a sus esclavos a hacerles masajes en los pies puesto que cuanto más masajes el hombre hace en los pies de su diosa más energía divina recibirá ella y, por tanto, más fuerza tendrá para seguir sometiendo a su macho, generando un ciclo cerrado de energía que prolongará, de forma indefinida, la sumisión de los machos frente a las divinas féminas.

En estas fotos podemos ver como la práctica del masaje de pies está muy extendido en The Universal Gynecocratic Republic. A menudo las diosas mandan a sus machos que les hagan un buen masaje de pies para relajarse y sentir como su poder femenino crece en sus entrañas y, de esta forma notar como la presencia sagrada de la diosa Venus circula a lo largo y ancho de todo su cuerpo femenino. Pero existe un ritual concreto que todas las mujeres realizan una vez al mes, coincidiendo con la fase de luna llena, para generar una conexión divina exclusivamente femenina entre las mujeres y la diosa todopoderosa. Los machos se sienten honrados, agradecidos y orgullosos cuando su dueña les ordena participar en este ritual, pues saben que serán protagonistas de la conexión mágica y divina entre su señora y la diosa Venus, creadora del Universo y la madre naturaleza.

1.-Sincronización. Las mujeres hablan entre ellas para acordar el momento exacto en el que el esclavo les hará el masaje podal. Entre ellas sincronizan los relojes y acuerdan una hora (acostumbran a elegir las primeras horas de la noche de luna llena) en la que los esclavos les harán el masaje.

2.- Higiene. Unos veinte minutos antes de la hora acordada las mujeres mandan a sus chicos que les laven los pies con agua y jabón. El cuerpo femenino es sagrado y, por tanto, siempre debe estar limpio y presentable. Sobretodo cuando la reina está a punto de comunicarse con su diosa Venus disfrutando de una experiencia semi onírica.

3.- Atmósfera: Mediante este ritual sagrado las mujeres entran en contacto con la diosa Venus, por lo tanto el esclavo se encarga de generar una atmósfera propicia con el objetivo de que la mujer se relaje al máximo para así abrir los centros de conexión divina que toda fémina posee en su interior. La luz será difusa, relajante y de baja intensidad, además pondrá una suave música o sonidos que ayuden a la señora a abandonar su cuerpo y alma a la voluntad divina de la diosa Venus. Finalmente el esclavo encenderá ocho velas, en representación de las ocho puntas de la estrella de Venus para certificar la presencia de la diosa en la estancia en la que se realizará el masaje.

4.- Preliminares: Después del lavado, el esclavo deja reposar los pies de su diosa en agua tibia, en la que previamente se han disuelto sales de baño para que, de esta forma, se inicie el proceso de relajación de la divina mujer. Durante esos veinte minutos la señora empieza a olvidarse de su jornada laboral para poner la mente en blanco y abrir sus canales internos de comunicación sensorial tanto con la diosa Venus como con sus otras hermanas que, en breve, disfrutarán del tan ansiado y merecido masaje de pies.

5.- Inicio: Y por fin, a la hora acordada y de forma sincronizada, los esclavos sacan del agua los pies de sus dueñas, los secan con una toalla, untan las palmas de sus manos con una mezcla de aceite de oliva y esencia de jazmín para hidratar la piel de la su diosa además de para facilitar el deslizamiento de sus dedos a lo largo y ancho de los divinos pies femeninos, frotan sus manos masculinas para calentar las palmas y que la diosa note una sensación cálida y agradable y empiezan con el masaje.

6.- Desarrollo: El esclavo masajea los pies de su dueña de forma constante y activa, desliza sus manos con decisión por toda la planta, desde el talón hasta los dedos de los pies una y otra vez. Estira los dedos uno por uno en todo momento y repite esta operación una vez y otra. Durante todo el masaje el esclavo centra toda su atención en los pies de su diosa, toda su energía masculina y su atención están concentradas en las plantas podales de su señora. Cuando el esclavo nota que su dueña está completamente relajada y ya ha iniciado el trance de convergencia espiritual con la diosa Venus y con todas sus hermanas, desliza sus dedos desde el talón hacia el tobillo de su señora para completar el masaje, toma el talón de su señora asegurando el puente con su otra mano y estirar el pie de su dueña hacia su pecho masculino. Relajando, de esta forma los gemelos de su señora y, por extensión toda su pierna.

7.- Trance: La mujer se relaja y entra en trance, en un estado semi onírico en que la conciencia se encuentra entre la vigilia y el sueño. En dicho estado toma contacto con la diosa Venus y con todas sus hermanas y se produce una especie de viaje astral. La señora notará como su mente viaja por los confines del Universo para encontrarse con sus hermanas con las que une su alma en comunión femenina para, juntas continuar el viaje cósmico hasta llegar a unirse con su querida diosa Venus y como ésta colma su vientre (y el de todas sus hermanas) de energía cósmica, de poder, para seguir dominando al mundo, y sometiendo al macho, durante varios milenios.

8.- Conclusión del masaje: Una vez las mujeres notan como su vientre se ha colmado de energía divina y como la diosa Venus las ha bendecido de nuevo, concluye el viaje cósmico y todas las hermanas abren sus ojos a la vez notando como su cuerpo femenino está completamente relajado y sus pies son masajeados por su siervo fiel. Entonces ordenan a su macho acabar el masaje, miran las ocho velas encendidas, suspiran miran después la luna llena y agradecen a la diosa Venus por haberlas colmado de energía femenina, y así poder seguir sometiendo a los hombres durante muchos siglos más dando continuidad eternal al matriarcado.

A forma de despedida, las mujeres realizan un acto simbólico y personal de poder femenino: hay hermanas que pisan la cabeza de su hombre, otras que pisan su lengua, su pene o sus testículos contra el suelo, otras ordenan a su chico darle un beso en cada pie, incluso hay algunas que violan el culo de su esclavo con un enorme dildo de caucho mientras pisan su cabeza, la despedida es privada y personal de cada hermana, pero el sentido no es otro que ilustrar el poder supremo de la mujer sobre el hombre y enviarle un mensaje claro, conciso y directo:

“Soy una mujer y mi cuerpo vuelve a estar colmado de energía divina gracias a la diosa Venus. Te someteré a mi voluntad divina y abusaré de ti libremente por los siglos de los siglos, como hombre que eres”.

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